Me quiero teñir de rojo

5:55 p.m.



Quiero ir corriendo a mi casa para abrir el placard y sacar el listado de materias que tengo clavado con una chinche en la puerta. De a poco empieza a teñirse de fluor, cada vez son menos las palabras que quedan sin pintar. Pero falta mucho para llegar a casa, pienso  mientras descanso la cabeza contra mi mano izquierda y miro a mi compañera pelirroja vestida de rojo y afirmo que me gustan las pelirrojas que se visten de rojo, pero no las rubias que se visten de amarillo.

Mi profesora también es medio colorada, una cantidad importante de pecas en su cara, delatan un pasado pelirrojo. Ahora que levanto la mirada, veo que hay otro colorado acá, a mi derecha, casi pegado a mi, dios está lleno de pelirrojos, me sorprendo y me alegro, realmente pensé en algún momento que estaban en extinción.

Las últimas vacaciones, mientras caminábamos por un sendero incomprensible buscando la supuesta Cabeza del Indio, nos encontramos con un pelirrojo de pelo largo vestido completamente de joggins, pantalón y campera pero sin remera. Cuarto cierre prendido que dejaba ver su blanco pecho pecoso.
Era callado y nervioso, se acomodaba los pantalones con un movimiento hacia arriba, cada vez que subía un nivel, refunfuñaba por no encontrar el camino. A pesar del gran calor que hacía nunca se sacó la campera de jogging 100 % algodón.    


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